Desastres Naturales, Relaciones Internacionales

El Dolor de Haití, es nuestro dolor

0 Comentarios 20 enero 2010

En nuestro país estamos sintiendo un gran dolor, un gran duelo. Es el duelo y el dolor de miles de muertos por la gran tragedia que ha sufrido nuestro hermano país, Haití.Miles de niños y niñas han quedado huérfanos y muchas enfermedades y epidemias comenzarán a sentirse en este hermano país. Esta tragedia no es ajena a nosotros. Es totalmente cercana.

Haití y República Dominicana comparten su territorio y cientos de años de historia común. Tenemos familias que tienen sus cimientos en la mezcla de ambos pueblos y mucha gente que trabaja en nuestro país realizando las labores más difíciles y peor pagadas son haitianos y haitianas.

La frontera que nos divide es más que artificial, es casi invisible. Las relaciones entre Haití y la Republica Dominicana han permanecido a través del tiempo y se mezclan en la cotidianidad. Hábitos alimenticios como el Chenchén, el Chacá así lo muestran.

La convivencia entre haitianos y dominicanos con la mezcla en la consanguinidad y en la vida cultural ha estado presente desde los inicios de nuestra República. En los momentos difíciles del pueblo dominicano como la guerra de independencia, la guerra restauradora, las distintas tormentas y ciclones que hemos sufrido recibimos el apoyo y la solidaridad del pueblo haitiano.

Haití no sufre tragedias porque en ella se practiquen brujerías-pactos o Bacá porque si fuera así, las creencias de pactos o Bacá suponen que la persona se enriquece y en Haití lo que prima es la gran pobreza y el abandono. Además las creencias en Baca no solo se encuentran en Haití también en nuestro país, en todos los puntos de nuestro territorio encontramos esta creencia y el poder que genera para aquellos que “supuestamente” tienen Bacá. El terremoto se convirtió en una gran tragedia humana por la situación social de desigualdad y miseria existente en Haití.

El duelo que sufren los haitianos hoy, es también nuestro duelo. Nuestro territorio está bañado de lágrimas y sufrimiento de miles de haitianos, haitianas y dominicanos de ascendencia haitiana que han sufrido la pérdida de hijos, hijas, hermanos y familiares en general.

El pueblo dominicano ha demostrado su gran capacidad de formar redes sociales de apoyo y solidaridad hacia el pueblo haitiano. No hay barreras. Mujeres, hombres, jóvenes, organizaciones sociales, personas de todos los estratos sociales se dedican cada día a enviar y organizar la ayuda hacia Haití. Nuestro pueblo es solidario en todos los ámbitos y he observado a personas muy pobres en distintas comunidades buscando entre sus alimentos para donar a Haití. Esta solidaridad es nuestro gran capital humano y parte de nuestra identidad.

Nosotros que compartimos el territorio con Haití nos toca aprender de esta tragedia. Tenemos que comprender que podemos sufrir episodios sísmicos de las mismas magnitudes que ha sufrido Haití porque estamos ubicados en el mismo territorio y con las mismas características. El aprendizaje implica educar nuestra población para que pueda manejarse en una situación de desastre, tener conocimientos claros de que deben hacer en casos de terremotos e invertir recursos en los organismos de socorro y emergencias.

Fuente: Clave Digital

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